Resumen

El 1er Foro Internacional en Conservación de la Biodiversidad y Bienestar Humano comenzó con la sesión “Renaturalizando el futuro: Estrategias transformadoras para conservar y restaurar la biodiversidad”, que abrió el encuentro con una mirada inspiradora sobre cómo volver a tejer el vínculo entre naturaleza y sociedad.

Desde el Reino Unido, Mike Maunder, Director Ejecutivo, Kew REACH, recordó que recuperar los ecosistemas no es tarea de una década, sino de generaciones. Llamó a las universidades a ser motores de cambio duradero, formando nuevas generaciones de embajadores de la naturaleza, donde cada estudiante —sin importar su disciplina— asuma un compromiso activo con su cuidado.

Noelia Álvarez de Roman, Gerente de proyectos de conservación de plantas – América Latina y el Caribe, Botanic Garden Conservation International, destacó el papel esencial de los jardines botánicos como espacios accesibles, seguros y acogedores, capaces de conectar la conservación de la biodiversidad con el bienestar humano de una manera única. Asimismo, enfatizó que la conservación ex situ y in situ son esfuerzos complementarios e interdependientes, fundamentales para restaurar y proteger los ecosistemas.

Alejandro Peirano González, director del Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, relató la historia de resiliencia tras el incendio de 2024. Su testimonio mostró que restaurar implica también reconstruir comunidades y esperanza, integrando ciencia, gestión del agua y participación ciudadana.

Desde la WWF Chile, Trevor Walter, Coordinador programa de Paisajes Terrestres y la Iniciativa Transformacional sobre Restauración de Paisajes, subrayó la restauración de paisajes como una herramienta esencial para el bienestar humano y ecológico. Resaltó la importancia de un enfoque transdisciplinario que combine ciencia, políticas públicas y trabajo comunitario, capaz de generar beneficios ambientales, sociales y económicos cuando se basa en la cooperación.

Por su parte, Olivia Steed-Mundin, Coordinadora del Consorcio Global para la Conservación de Nothofagus, Wakehurst Royal Botanic Garden, Kew (Reino Unido), dio a conocer el proyecto Nature Unlocked, orientado a conservar especies vegetales amenazadas y promover el bienestar a través del contacto con la naturaleza. A través de programas educativos y experiencias inclusivas, ha demostrado efectos positivos y tangibles en la salud física y emocional, especialmente en niños y personas.

La segunda sesión, reunió a representantes de la academia, la empresa y el Estado en un diálogo que dejó una idea central: la naturaleza no es un recurso, es nuestro socio más valioso.

Víctor Caro Castro, actual Presidente del Comité de Capital Natural y Jefe de División de Información y Economía Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente, abordó los avances de Chile en políticas de capital natural, destacando que no hay bienestar posible sin ecosistemas funcionales. Desde la Pontificia Universidad Católica de Chile, Rodrigo Arriagada invitó a repensar las métricas de progreso, integrando el valor ambiental y social en los modelos económicos, y presentó Nature Invest, una iniciativa que busca movilizar inversiones privadas hacia la restauración.

En representación del sector privado, Ezequiel Monis, Gerente de Sustentabilidad y Marketing de Natura Chile, expuso el modelo de “bienestar-bienestar”, que une innovación regenerativa, consumo responsable y respeto por los ecosistemas. Patricio Herranz Hewitt, Jefe de Sostenibilidad y Conservación de CMPC, mostró el Proyecto Patagonia, que aplica criterios de capital natural en la gestión forestal,
transformando la conservación en una estrategia de resiliencia y futuro.

El mensaje fue contundente: renaturalizar el futuro exige colaboración, innovación y compromiso intersectorial. Cuando ciencia, empresa y política se articulan, la restauración se convierte en un camino concreto hacia el bienestar sostenible.

La tercera sesión, “Paisajes que sanan: bienestar en tiempos de crisis planetaria”, invitó a reflexionar sobre el poder curativo de los entornos naturales. El Dr. Qing Li, pionero de la medicina forestal en Japón, presentó los hallazgos del Shinrin-Yoku o “baño de bosque”, una práctica que mejora la salud física y mental mediante la inmersión sensorial en el bosque. Sus investigaciones demuestran beneficios medibles en el sistema inmunológico, el estrés, la ansiedad y el bienestar general.

Sam Alford, Head of Nature Connections del Proyecto Eden (Reino Unido), explicó la “prescripción social verde”: un modelo que conecta a personas con problemas de salud o aislamiento social con actividades comunitarias al aire libre, como la jardinería terapéutica. Más del 30 % de los participantes reporta mejoras significativas en su salud y bienestar.

Desde Croacia, Aleksandar Racz y Ljerka Armano abordaron el proceso de profesionalización de la terapia forestal. Enfatizaron la necesidad de avanzar en marcos éticos y científicos que consoliden esta práctica como complemento de los sistemas de salud, combinando evidencia, formación y respeto por la naturaleza.

La jornada dejó una visión esperanzadora: honrar la sabiduría del entorno natural y la disciplina de la ciencia. La terapia forestal se perfila como una fuerza genuina para el bienestar humano y planetario.

La cuarta y última sesión, “Sembrar conciencia: Educación ambiental para la acción y el cambio”, fue un cierre dedicado a repensar el papel de la educación en un planeta en crisis.

Desde la Foundation for Environmental Education, su Directora de Educación, Olivia Copsey, propuso un nuevo contrato social para la educación que reconecte a los estudiantes con la naturaleza y valore los saberes locales e indígenas. Desde el territorio mapuche, Estela Nahuelpán Burgos compartió la experiencia del Humedal Monkul, ejemplo de cómo la enseñanza puede unir la herencia ancestral con la conservación.

Ana María Vliegenthart Arntz, Presidenta de la Fundación Parque Katalapi, recordó una verdad esencial: “solo se protege lo que se ama, y solo se ama lo que se conoce”. Destacó la necesidad de experiencias educativas directas en la naturaleza que despierten asombro, cariño y compromiso por su protección. Finalmente, Winfred Espejo Contreras presentó el enfoque de Salud Planetaria impulsado por la Universidad de Concepción, que integra la salud humana con la del planeta y forma profesionales conscientes de esa interdependencia.

La sesión concluyó con un mensaje compartido: la educación ambiental no es solo informar, es transformar. Despierta empatía, curiosidad y responsabilidad, formando personas capaces de comprender que cada acción cuenta.

El foro cerró con una convicción común: regenerar nuestra relación con la biodiversidad es también regenerar nuestra forma de vivir.

ES