Más de cuatro mil personas se reunieron en torno a la protección de la güiña en el Biobío
• Campus Naturaleza UdeC participó en la primera edición de Güiña Fest mediante el conversatorio inaugural y un espacio de educación ambiental biocultural. El encuentro combinó ciencia, arte y participación ciudadana para visibilizar las amenazas que enfrenta este pequeño felino nativo y promover el cuidado de los bosques que habita.
Es uno de los felinos más pequeños y esquivos de América. Aunque pocas personas han tenido la oportunidad de observarla, la güiña (Leopardus guigna) enfrenta amenazas que están cada vez más presentes en el paisaje: la fragmentación y pérdida de su hábitat, los incendios forestales y la interacción con animales domésticos y asilvestrados.
Frente a este escenario, más de cuatro mil personas participaron en la primera edición de Güiña Fest, encuentro realizado los días 20 y 22 de agosto en Concepción y Hualpén. La iniciativa reunió divulgación científica, educación ambiental, arte y experiencias familiares para acercar a la comunidad a la biodiversidad del Biobío.
Campus Naturaleza fue parte de ambas jornadas. Su subdirectora, Andrea Fernández Covarrubias, participó en el conversatorio inaugural “Huellas de la güiña”, desarrollado en Bar Galería Aura, junto con el decano de la Facultad de Ciencias Ambientales UdeC e investigador del Centro EULA, Mauricio Aguayo Arias.
El encuentro permitió reflexionar sobre la conservación de la especie y la necesidad de proteger los ecosistemas que sostienen su vida. También puso en discusión la importancia de mantener la conectividad entre los remanentes de bosque nativo presentes en ciudades y zonas periurbanas.
Educación ambiental para reconocer la biodiversidad cercana
Durante la jornada central, realizada en el Parque Museo Pedro del Río Zañartu, Campus Naturaleza contó con un espacio dedicado a la educación ambiental biocultural. El stand estuvo a cargo de Olivia Vergara Parra, encargada de esta línea de acción, junto monitoras de la iniciativa.
A través de actividades y conversaciones con las personas asistentes, el equipo invitó a reconocer la biodiversidad que habita el territorio y a comprender que su protección requiere tanto conocimiento científico como participación comunitaria.
“Como iniciativa, entendemos a la educación ambiental como un proceso que va más allá de entregar información. Buscamos apoyar en el aprendizaje de las personas, para que se relacionen de una forma sostenible, y cuiden las especies y sus ecosistemas, entendiendo que somos parte de esta red entramada llamada naturaleza” sostuvo Vergara.
Asimismo, explicó que cada especie juega un rol importante para el bienestar del bosque, “y en este caso, la güiña establece roles ecológicos claves. Su conservación se vincula con la manera en que habitamos y cuidamos el territorio. Experiencias como el Güiña Fest, permiten despertar la curiosidad, generar sentido de pertenencia y transformar el conocimiento en acciones concretas para proteger la biodiversidad”.
Ciencia, arte y experiencias en el bosque
Las actividades principales de Güiña Fest se desarrollaron en el Parque Museo Pedro del Río Zañartu, área natural de 552 hectáreas que alberga bosques de olivillos, peumos, queules y arrayanes, además de una amplia diversidad de fauna. En este territorio, las cámaras trampa han permitido registrar especies como la güiña y el monito del monte.
La programación incluyó charlas, talleres, un cuentacuentos musical, fotografía de naturaleza, biomonitoreo con cámaras trampa, exposiciones, fanzines, música y espacios para organizaciones vinculadas con la conservación.
En las conversaciones participaron Francisca Ravanal, coordinadora de Conservación de Fundación Cosmos; Cristián Herrera, director de Fundación Ñacurutú; Katherine Sanhueza, cofundadora de Chile Birds y jurado de los Premios Audubon 2026; además de Andrea Fernández y Mauricio Aguayo.
“Las charlas abordaron los desafíos para la conservación de especies como la güiña, centrándonos en la fragmentación de su hábitat y en la presencia de animales domésticos asilvestrados. También compartimos experiencias positivas de rescate y reintroducción de fauna nativa, lo que, junto con los talleres, nos permitió sensibilizar al público y acercarlo a este felino y su hábitat”, explicó Leonardo Peña García, productor de Güiña Fest.
El cierre estuvo a cargo del colectivo Actos Sinestésicos, quienes desarrollaron una intervención lumínica sobre la fachada del museo. Mediante imágenes de la güiña, otros animales nativos y paisajes del sur de Chile, la intervención transformó el edificio en una experiencia audiovisual dedicada a la biodiversidad regional.
Una colaboración construida desde el territorio
Güiña Fest fue impulsado por un equipo interdisciplinario. Su primera edición fue posible gracias al trabajo del Parque Museo Pedro del Río Zañartu y Bar Galería Aura, junto con la participación de la Facultad de Ciencias Ambientales UdeC, Centro EULA Chile y Campus Naturaleza. También colaboraron Fundación Cosmos, Fundación Ñacurutú, Chile Birds, Patagonia Chile, PixLab, Grupo de Trabajo Güiña —Guiña Working Group—, Actos Sinestésicos, Pastelería Roggendorf, ProHuella y Joaquín Seguel, entre otras personas y organizaciones vinculadas con la iniciativa.




Créditos Fotografías: Joaquín Seguel


