Campus Naturaleza: tres años de sembrar un futuro posible

Hace tres años, Campus Naturaleza Universidad de Concepción nació con una convicción profunda: que la biodiversidad no podía seguir siendo entendida como un asunto lejano, aislado de la vida cotidiana de las personas. En el actual contexto de triple crisis planetaria, asumimos el desafío de construir un proyecto universitario capaz de integrar conservación, restauración ecológica, educación ambiental y bienestar humano en un mismo espacio.

Hoy, al conmemorar este tercer aniversario, miramos el camino recorrido con satisfacción, pero con responsabilidad. Campus Naturaleza no es solo un proyecto ambiental. Es la expresión concreta del compromiso de la Universidad de Concepción con la sustentabilidad, la conservación de la biodiversidad, el conocimiento interdisciplinario y el servicio público. En sus 186 hectáreas, ubicadas junto al campus patrimonial UdeC, hemos comenzado a proteger ecosistemas de alto valor ecológico, restaurar áreas degradadas, generar evidencia científica, formar nuevas capacidades y acercar a la comunidad a una experiencia directa con la naturaleza.

Los avances son significativos. Hemos definido áreas estratégicas para la conservación in situ, la conservación ex situ y la restauración ecológica. Hemos documentado especies nativas y amenazadas que habitan este territorio, impulsado monitoreos de biodiversidad, iniciado la implementación de colecciones vivas de especies prioritarias como ruil, hualo y roble de Santiago, y proyectado un futuro jardín botánico con estándares internacionales. También hemos desarrollado programas de educación ambiental biocultural, ciencia ciudadana, formación de monitores y experiencias de salud integral, como los baños de bosque, que demuestran que el contacto con la naturaleza tiene un impacto real en el bienestar de las personas.

Pero quizás uno de los principales logros ha sido instalar una idea: que una universidad puede ser mucho más que un espacio de formación e investigación. Puede ser también un actor activo en la regeneración de los paisajes, en la protección del capital natural y en la creación de nuevas formas de convivencia entre la ciudad y sus ecosistemas. Campus Naturaleza nos recuerda que la infraestructura del futuro no será solo gris; deberá ser también ecológica, viva, inclusiva y capaz de sostener la vida.

Los desafíos que vienen son mayores. Debemos avanzar hacia la implementación del Plan Maestro, consolidar alianzas nacionales e internacionales y asegurar los recursos necesarios para su desarrollo de largo plazo. También será clave extender la restauración ecológica no solo en bosques si no también en sistemas acuáticos, ampliar las capacidades de investigación aplicada, robustecer el futuro jardín botánico, fortalecer la educación ambiental y proyectar la salud integral como una línea de trabajo basada en evidencia científica.

En esta nueva etapa, Campus Naturaleza debe consolidarse como un laboratorio vivo de sustentabilidad territorial. Un espacio donde la ciencia dialogue con las comunidades; donde la restauración no sea solo una intervención ecológica, sino también una experiencia educativa y cultural; donde la conservación no se mida únicamente por las especies protegidas, sino también por la capacidad de transformar la forma en que nos relacionamos con la naturaleza.

El tercer aniversario no marca un punto de llegada. Marca el inicio de una fase más exigente y estratégica. Lo que hemos construido hasta ahora permite demostrar que es posible proyectar, desde Concepción, un modelo universitario único, con pertinencia local y alcance global. Un modelo que reconoce que la salud de los ecosistemas y la salud de las personas son inseparables.

Campus Naturaleza es, en ese sentido, una promesa y una responsabilidad. Una promesa con las futuras generaciones, que tienen derecho a habitar territorios más resilientes, biodiversos y justos. Y una responsabilidad institucional, porque la Universidad de Concepción tiene la capacidad, la historia y el conocimiento para liderar respuestas concretas frente a los grandes desafíos socioecológicos de nuestro tiempo.

Dr. Cristian Echeverría Leal
Director de Campus Naturaleza UdeC

Nueva Rectoría UdeC reafirma compromiso con la biodiversidad en tercer aniversario de Campus Naturaleza

  • Con una plantación simbólica en el área de restauración ecológica, la Universidad de Concepción conmemoró tres años desde el lanzamiento oficial del proyecto, destacando su proyección como una iniciativa de largo plazo para la conservación y el bienestar humano.

A tres años de su lanzamiento, Campus Naturaleza UdeC marcó una nueva etapa en su desarrollo con una señal institucional de alto valor: la nueva Rectoría de la Universidad de Concepción reafirmó en terreno el compromiso de la Casa de Estudios con la protección de la biodiversidad y el bienestar humano. La ceremonia se realizó en el área de restauración del proyecto, donde una plantación simbólica permitió relevar el desafío de recuperar ecosistemas nativos degradados y proyectar este territorio universitario como un legado para las futuras generaciones.

La actividad reunió a autoridades universitarias, integrantes del equipo técnico, representantes de la comunidad UdeC e invitados vinculados al trabajo de conservación, sustentabilidad y vinculación territorial. En terreno, la ceremonia buscó poner en valor no solo los avances del proyecto, sino también su proyección institucional.

El hito tuvo como centro una plantación simbólica en la zona de restauración ecológica, concebida como una señal concreta del compromiso universitario con la recuperación del paisaje.

La Dra. Jaqueline Sepúlveda Carreño, Rectora UdeC, manifestó que la conmemoración de estos tres años no es solo una ceremonia simbólica, sino que “marca un nuevo inicio ¿Y por qué es tan importante este inicio? Porque, justamente, se alinea a lo que es el nuevo programa o proyecto de la rectoría, en donde se busca avanzar justamente de un concepto de sustentabilidad a algo mucho más holístico”.

Una señal desde el territorio
Durante la jornada, el Director de Campus Naturaleza UdeC, Dr. Cristian Echeverría Leal, destacó que la conmemoración permite mirar lo avanzado, pero también abrir una nueva etapa de trabajo para el proyecto.

“Campus Naturaleza es una decisión estratégica de largo plazo de la Universidad de Concepción. En estos tres años hemos construido una base científica, técnica e institucional para conservar, restaurar y reconectar a las personas con la naturaleza. Hoy reafirmamos un principio fundamental: la biodiversidad y el bienestar humano no son dimensiones separadas, sino parte de una misma responsabilidad” señaló.

El proyecto tuvo su lanzamiento oficial el 26 de mayo de 2023 y se estructura en torno a cinco líneas de acción: Conservación In-Situ, Conservación Ex-Situ, Restauración Ecológica, Educación Ambiental Biocultural y Salud Integral. Desde esa mirada, busca integrar investigación, formación, vinculación con el medio y acción territorial en un mismo espacio universitario.

Echeverría subrayó que la restauración ecológica exige una mirada sostenida en el tiempo, especialmente en territorios que han sido transformados durante siglos por distintos usos humanos.

“Restaurar la naturaleza no es solo plantar árboles. Es activar un proceso ecológico, social e institucional que requiere planificación, seguimiento y compromiso permanente. Lo que hacemos hoy tiene un valor simbólico, pero también expresa una convicción profunda: la Universidad pone su conocimiento, su capacidad formadora y su territorio al servicio de la regeneración de los ecosistemas”, agregó.

Restaurar, educar y conectar
Tras las palabras de bienvenida, autoridades e invitados participaron en la plantación simbólica junto a representantes de la comunidad. Luego, las y los asistentes se organizaron en grupos guiados por monitores de Campus Naturaleza para sumarse a la plantación de especies nativas en sectores definidos por el equipo técnico.

La actividad permitió relevar uno de los principales desafíos del proyecto: avanzar en la restauración de ecosistemas nativos degradados o desaparecidos del paisaje local hace siglos, transformando terrenos universitarios en un laboratorio vivo para la conservación, la educación ambiental y la investigación aplicada.

“Campus Naturaleza nos invita a mirar el paisaje con una perspectiva de largo plazo. No se trata únicamente de recuperar una cobertura vegetal, sino de reconstruir relaciones: entre biodiversidad y ciudad, entre ciencia y comunidad, y entre la Universidad y el territorio del que forma parte”, sostuvo Echeverría.

Durante el recorrido en terreno, el equipo técnico explicó las etapas del proceso de restauración, la selección de especies, los cuidados iniciales y la importancia del seguimiento posterior. También se destacó que estas acciones forman parte de una planificación orientada a recuperar funcionalidad ecológica y fortalecer la biodiversidad nativa.

Asimismo, la Rectora sostuvo “nuestra universidad en específico, y me imagino que la gran mayoría de ellas tiene un fuerte compromiso de vocación pública. Entonces, cuando generamos bienes públicos, como estos, por ejemplo, como también es la movilidad social, estamos justamente apuntando al fortalecimiento de la vocación pública de nuestra universidad, porque no tan solo nos preocupamos de los procesos formativos, de generar investigación que tenga impacto en las comunidades y en los territorios, sino que también tenemos un compromiso con 1 de los problemas más grandes que afecta el mundo, que es la triple crisis, la crisis climática, la ambiental y la de biodiversidad. Y este proyecto apunta justamente a actuar en contra de esto, de la de la gran amenaza que tiene el día de hoy el mundo.

Bienestar humano y vínculo con la naturaleza
La subdirectora de Campus Naturaleza UdeC, Dra. Andrea Fernández Covarrubias, destacó que una de las particularidades del proyecto es comprender la conservación desde una mirada integradora, donde la biodiversidad, la salud, la educación y la calidad de vida forman parte de una misma conversación.

“Campus Naturaleza no solo busca conservar y restaurar ecosistemas, también generar experiencias que permitan reconstruir el vínculo entre las personas y la naturaleza desde el aprendizaje, el cuidado y el bienestar integral. En un contexto urbano como el de Concepción, contar con un espacio de estas características dentro de la universidad representa una oportunidad estratégica para acercar a la comunidad a los ecosistemas, promoviendo educación ambiental, salud y nuevas formas de habitar el territorio”, afirmó.

En esa línea, Fernández explicó que el proyecto ha avanzado en iniciativas de educación ambiental biocultural, salud integral y actividades de vinculación con distintos grupos de la comunidad interna y externa.

“Cuando hablamos de bienestar humano, no nos referimos únicamente al contacto con entornos naturales, sino a comprender la interdependencia entre la salud de las personas y la salud de los ecosistemas. Campus Naturaleza busca visibilizar esa relación, promoviendo una cultura de corresponsabilidad y cuidado del territorio” agregó.

Un espacio universitario vivo
A tres años de su puesta en marcha, Campus Naturaleza UdeC se proyecta como un espacio universitario vivo, donde convergen conservación, restauración ecológica, educación ambiental biocultural, salud integral, investigación interdisciplinaria y participación comunitaria.

Para Andrea Fernández, este aniversario también permite poner en valor el rol formativo y comunitario del proyecto. “Campus Naturaleza representa una oportunidad para repensar el rol de la universidad en relación con la ciudad y el territorio. Es más que un espacio de conservación, se proyecta como un laboratorio vivo donde la investigación, la formación y la vinculación con el medio se integran directamente con los ecosistemas y las comunidades. Aquí, el territorio se transforma en aula abierta, en espacio de encuentro y aprendizaje colectivo”, señaló.

La conmemoración cerró con una invitación a seguir proyectando este trabajo desde una mirada colaborativa, científica y territorial, consolidando a Campus Naturaleza como una iniciativa estratégica de la Universidad de Concepción y como un legado biocultural para las futuras generaciones.

Biodiversidad y sustentabilidad: una nueva etapa para la Universidad de Concepción

Dr. Cristian Echeverría Leal
Director de Campus Naturaleza Universidad de Concepción

En tiempos en que la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas tensionan nuestra forma de habitar el planeta, las universidades tienen una responsabilidad que va más allá de generar conocimiento: deben ponerlo al servicio de los territorios, de las comunidades y de las decisiones que marcarán el futuro.

Cada 22 de mayo, el Día Internacional de la Diversidad Biológica nos vuelve a poner frente a una pregunta de fondo: qué lugar ocupa la naturaleza en nuestras decisiones. No solo en las políticas ambientales, sino también en la forma en que planificamos las ciudades, formamos profesionales, producimos conocimiento y proyectamos el desarrollo.

Desde la Universidad de Concepción, este desafío adquiere hoy una nueva dimensión. La reciente creación de la Dirección de Sustentabilidad abre una etapa institucional relevante: articular capacidades, ordenar esfuerzos y proyectar una mirada transversal sobre el desarrollo sustentable. Al ser una nueva unidad, su principal desafío será integrar lo que la Universidad ya ha venido impulsando, darle coherencia estratégica y proyectarlo con visión de largo plazo.

No partimos desde cero. En esta trayectoria convergen tres pilares: el Plan Estratégico Institucional 2021–2030, la Política Institucional de Sustentabilidad y Campus Naturaleza UdeC. El PEI entrega el mandato, al situar la sustentabilidad como orientación transversal y reconocer la conservación del medioambiente y su biodiversidad como valor institucional. La Política de Sustentabilidad entrega el marco de acción, al promover una cultura basada en gobernanza, participación, medición y corresponsabilidad.

Campus Naturaleza, por su parte, entrega una experiencia concreta. En sus 186 hectáreas, ubicadas en el borde urbano de Concepción, confluyen conservación in situ, conservación ex situ, restauración ecológica, educación ambiental biocultural y salud integral. Es un espacio donde la Universidad puede investigar, formar, restaurar, educar y vincularse con la comunidad, demostrando que la biodiversidad no es una idea abstracta, sino una experiencia concreta de aprendizaje, bienestar y futuro compartido.

La oportunidad está precisamente en esa convergencia. Si el PEI define hacia dónde avanzar, si la Política de Sustentabilidad orienta las decisiones y si Campus Naturaleza demuestra que es posible integrar ciencia, educación, salud y conservación, entonces la Universidad de Concepción puede construir un modelo distintivo: una universidad que no solo enseña sobre sustentabilidad, sino que la practica; que no solo investiga la biodiversidad, sino que también la protege y restaura.

Este nuevo desafío exige comprender que la conservación no es un obstáculo para el desarrollo. Por el contrario, es una condición para su permanencia. La biodiversidad debe permear la planificación institucional, la docencia, la investigación aplicada, la infraestructura, la gestión hídrica, la energía, los residuos, la cultura organizacional y la relación con el entorno.

La nueva Dirección de Sustentabilidad representa mucho más que un ajuste administrativo. Es una oportunidad para fortalecer una gobernanza universitaria que conecte políticas, capacidades, proyectos y espacios bajo una misma visión. También es una invitación a pasar de la suma de iniciativas a una estrategia institucional integrada, capaz de proyectar a la Universidad de Concepción como un referente en sustentabilidad, biodiversidad y bienestar humano.

En el Día Internacional de la Diversidad Biológica, este es quizás nuestro mayor desafío: que la conservación deje de ser vista como una tarea específica y se convierta en una forma de pensar, planificar y habitar la Universidad. Porque proteger la biodiversidad es también resguardar las condiciones que hacen posible nuestra propia vida.

Campus Naturaleza UdeC presentó stand en feria de Bienvenida Generación UdeC 2026

  • Con una mesa teñida de verde, el proyecto institucional expuso sus líneas de acción, flora y fauna ante los nuevos estudiantes de la Universidad de Concepción.

En la Casa del Deporte con el puesto 13, los monitores de Campus Naturaleza UdeC expusieron con apoyo de juegos, experiencias olfativas y realidad virtual. En la mesa se extendió una plana con siluetas y 12 láminas informativas de las especies que habitan el proyecto. Mediante un juego los participantes reconocieron a que especie correspondía el espacio en blanco. Con un ambiente participativo, los estudiantes se llevaron stickers y láminas ilustradas con la flora y fauna nativas.

En un costado del juego, los visitantes visualizaron registros captados por cámaras trampa al igual que la explicación de su funcionamiento. También escucharon los sonidos de aves con un audiomoth, una herramienta de monitoreo acústico para vida silvestre.

José Ignacio Opazo, de Ingeniería Civil Electrónica, destacó “dentro de lo que más le llamó la atención del stand, fueron las caminatas realizadas una vez al mes y los registros captados por las cámaras trampa”.

Una de las actividades más populares entre los visitantes fueron las experiencias con realidad virtual, en la que los espectadores recorrieron los senderos de Campus Naturaleza UdeC, combinando los paisajes y los sonidos de la naturaleza.

Emilia Elgueta Rojas, estudiante de Ingeniería en Biotecnología Vegetal, declaró que la experiencia de realidad virtual fue inmersiva. También mencionó que: “Fue increíble poder ver el bosque y aprender mucho sobre las especies que se pueden encontrar”.

Entre las líneas de acción del proyecto, se encuentra Salud Integral, por lo que explicaron cómo funcionan los baños de bosque, teniendo de apoyo una pequeña caja de madera que contenía boldo. La dinámica fue que los visitantes adivinaran lo que olían con los ojos cerrados.

Al respecto, Francisca Suazo Recabal, de Geología, sostuvo: “Es muy bueno porque por lo general con el ambiente de la universidad, los estudiantes suelen estresarse, entonces les sirve eso para que se puedan relajar y que aparte para que estén en contacto con la naturaleza”.

De igual manera, el puesto contemplo un mascara de güiña y las figuras de animales que llamaron la atención de quienes, se acercaban curiosos a conocer en qué consiste Campus Naturaleza UdeC.

Por: Valentina Meza Vera, pasante de Periodismo

 

Campus Naturaleza UdeC presenta agenda de Educación Ambiental Biocultural 2026

  • La iniciativa contempla 8 programas como ciencia escolar, visitas guiadas, colaboración con otras instituciones, entre otros, dirigidos a fortalecer la educación ambiental biocultural y su vinculación con el bienestar.

Lecturas del bosque, creación de eco marcapáginas y desarrollo de programas escolares son algunas de las actividades que el proyecto institucional tiene preparado en su agenda de este año, enfocada en experiencias de aprendizaje vivenciales.

Dentro de las iniciativas destaca Ciencia Escolar, en el que el proyecto apoyará a profesores y a sus estudiantes en el desarrollo de un plan que contempla la respuesta a una pregunta de investigación. El viernes 10 de abril fue uno de sus primeros encuentros con la escuela Luis Muñoz Burboa.

Mariela Yévenes Burgos colaboradora y profesora del Centro EULA explicó que la propuesta se enmarca en la ciencia ciudadana, denominado “Guardianes del Estero Cárcamo, explorando el agua y lo que les rodea”.

Mencionó que: “El objetivo de este proyecto es implementar un esquema de monitoreo comunitario de la calidad del agua del Estero Cárcamo con estudiantes de enseñanza básica de localidades cercanas al campus de la Universidad de Concepción”, esto con el objetivo de fortalecer el vínculo de los infantes con la cuenca.

También comentó que el monitoreo busca enseñar a los niños y niñas la importancia del agua en el entorno natural. En el primer taller se analizaron preguntas para llegar a un objetivo general que es conocer la calidad del agua. Otro establecimiento que se sumará al programa es el colegio Juan Gregorio Las Heras que realizará fototrampeo junto a estudiantes de enseñanza media.

Tras un piloto previo en compañía de la ONG Pewma, la colaboración continuará durante el 2026 con 10 salidas a terreno, iniciando las actividades el martes 21 de abril.

Pewma Educación con la Naturaleza, busca que niños y niñas, sus familias y comunidades escolares fortalezcan su vínculo con el entorno natural. Para ello, impulsa ejes pedagógicos en experiencias directas de aprendizaje al aire libre. Estas actividades promueven el contacto temprano con la naturaleza y el desarrollo integral en la infancia.

Juan Gónzalez Escobar, coordinador pedagógico de la fundación, señaló que estas salidas buscan que las bases curriculares de la educación parvularia y de la transición educativa se desarrollen a través de un viaje pedagógico en la naturaleza.

Comentó que es un currículum adaptado a lo que hay en el entorno natural, en este caso el terreno de Campus Naturaleza UdeC, para que los niños y niñas aprendan vivencialmente con experiencias in situ.

Además, en el contexto del mes del libro, junto a UdeC+ Sustentable, la Vocalía de Medio Ambiente y la Biblioteca Central UdeC, se desarrollarán dos actividades: Lecturas del Bosque el 18 de abril, en la que se acompañará a participantes de la comunidad al sector de Campus Naturaleza a través de un relato. La segunda actividad, será un taller de Eco marcapáginas, confeccionado con diferentes materiales que se pueden encontrar en el bosque para su realización.

También CnUdeC participará en la “Bienvenida Generación 2026” con un stand y uso de realidad virtual, presentando sus líneas de acción entre otras cosas, sumando el cumplimiento de salidas educativas con visitas guiadas a terreno en compañía de mechones de Ingeniería Ambiental e Ingeniería en Conservación de Recursos Naturales.

Finalmente, en mayo, comenzarán las convocatorias para el programa de formación de monitores que educarán en torno a lo medioambiental, al integrar y vincular con la naturaleza.

Por: Valentina Meza Vera, Pasante de Periodismo

Alianza internacional posiciona a Campus Naturaleza UdeC como actor clave para la conservación global de flora chilena

  • Una delegación de 18 expertos, de cuatro jardines botánicos europeos, visitó Chile para recolectar semillas de especies amenazadas, fortaleciendo la cooperación científica y proyectando la creación de metacolecciones para resguardar la biodiversidad frente al cambio climático.

La visita de una delegación internacional de jardines botánicos europeos a Chile marcó un hito en la recolección de semillas de especies amenazadas, y consolida a Campus Naturaleza de la Universidad de Concepción como un actor estratégico en redes globales de conservación.

Durante la campaña, que reunió a 18 especialistas provenientes de instituciones de Noruega, Suecia, Reino Unido y Chile, se desarrollaron jornadas de trabajo en terreno orientadas a la colecta de germoplasma de flora nativa. Parte de este material será incorporado a las colecciones de Campus Naturaleza, fortaleciendo la línea de conservación ex situ y su proyección internacional.

El director de Campus Naturaleza UdeC, Cristian Echeverría Leal, destacó que esta colaboración “representa un paso decisivo en la internacionalización del proyecto”, subrayando que no se trata solo de intercambio técnico, sino de una alianza científica de largo plazo orientada a la conservación de la flora chilena desde una perspectiva global.

En ese sentido, explicó que Chile es un hotspot de biodiversidad, con altos niveles de endemismo y muy alta vulnerabilidad frente al cambio climático, lo que refuerza la necesidad de articular redes internacionales para la generación de conocimiento aplicado y estrategias de conservación efectivas.

Metacolecciones y cooperación científica

Uno de los ejes centrales de esta colaboración es la creación de metacolecciones: sistemas coordinados entre jardines botánicos que permiten resguardar la diversidad genética de especies, a través de colecciones distribuidas en distintos países. Este enfoque busca aumentar la resiliencia de las especies frente a amenazas globales, como el cambio climático o la pérdida de hábitat.

Desde el Cambridge University Botanic Garden, Matthew Jeffery valoró el acuerdo que se firmará con Campus Naturaleza, señalando que permitirá avanzar en campañas conjuntas de recolección de semillas y en el establecimiento de colecciones representativas de flora chilena en Europa, en una en una lógica de beneficio mutuo.

Por su parte, Anneleen Kool, directora del Jardín Botánico de la Universidad de Oslo, destacó el valor del enfoque desarrollado en Concepción, señalando que Campus Naturaleza “está ampliando el concepto de conservación ex situ al integrar ecosistemas completos y no solo especies individuales”, lo que abre nuevas oportunidades de aprendizaje para jardines botánicos tradicionales.

Un laboratorio natural con proyección global
La experiencia de Campus Naturaleza fue uno de los puntos clave de la visita. El proyecto, que integra conservación, restauración ecológica, educación ambiental y salud integral en un entorno urbano, fue valorado como un modelo innovador con potencial de replicabilidad internacional.

La coordinadora técnica del proyecto, Camila Tejo Haristoy, señaló que este intercambio fortalece el trabajo que se desarrolla desde el sur de Chile, permitiendo proyectar a Campus Naturaleza como un referente nacional e internacional en conservación y restauración ecológica, conectado con redes globales de conocimiento.

Desde la delegación, el horticultor del Jardín Botánico Ártico-Alpino de Tromsø, Kristian Nyvoll, enfatizó la importancia de conocer las especies en su hábitat natural, destacando que este tipo de experiencias permite comprender mejor sus condiciones ecológicas y avanzar en estrategias comparativas de cultivo y conservación.

Proyección internacional desde el sur de Chile
La colaboración se enmarca en los lineamientos estratégicos de Campus Naturaleza UdeC, que buscan posicionarlo como un referente en conservación de la biodiversidad y bienestar humano, articulando ciencia, territorio y comunidad con proyección global.

En un contexto de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, esta iniciativa refuerza la relevancia de la cooperación internacional como pilar clave para la conservación. Desde Concepción, Campus Naturaleza comienza así a consolidar su presencia en el escenario global, aportando conocimiento y articulación desde el sur de Chile hacia el mundo.

Campus Naturaleza UdeC certifica a tercera generación de monitores en educación ambiental biocultural

  •  La iniciativa consolida un programa formativo que prepara a estudiantes UdeC para acompañar experiencias educativas en torno a la biodiversidad y fortalecer la conexión entre la comunidad y la naturaleza.

En el contexto de su línea de trabajo de Educación Ambiental Biocultural, Campus Naturaleza Universidad de Concepción certificó a su tercera generación de monitores y monitoras, quienes se integrarán a iniciativas de educación, recorridos guiados y vinculación con distintos públicos.

Su objetivo es formar personas capacitadas para apoyar las actividades del proyecto, promoviendo el conocimiento y valoración de la biodiversidad, así como el vínculo entre las personas y la naturaleza.

Este nuevo grupo se suma a las generaciones anteriores, consolidando el desarrollo del programa y ampliando su alcance en las distintas acciones que CnUdeC implementa.

El director de Campus Naturaleza UdeC, Cristian Echeverría Leal, señaló que “este proceso formativo permite que los monitores comprendan el proyecto en su conjunto, tanto desde su gestión como desde sus objetivos y su relevancia para la Universidad de Concepción”.

Asimismo, valoró “el compromiso de quienes han sido parte de esta formación, ya que este reconocimiento puede tener un impacto significativo en su desarrollo y en el aporte que realicen a la comunidad”.

Por su parte, la encargada de Educación Ambiental Biocultural y Vinculación, Olivia Vergara Parra, indicó que el programa combina contenidos teóricos y trabajo en terreno, orientados a fortalecer capacidades para la mediación y educación ambiental.

Explicó que: “durante el proceso formativo, los monitores y monitoras adquirieron conocimientos sobre qué es Campus Naturaleza y su propósito, junto con herramientas prácticas como primeros auxilios físicos y psicológicos. También abordaron principios clave de la educación ambiental biocultural, aspectos éticos, narrativa para visitas guiadas y contenidos sobre biodiversidad”.

Agregó que “la formación incluyó experiencias en terreno, dinámicas educativas, y una aproximación a la interculturalidad con la naturaleza. Todo esto les permite hoy desempeñar un rol activo en las actividades de educación y vinculación con la comunidad”.

Sebastián Santana Caro uno de los monitores egresados comentó: “Como estudiante de sicología, para mí una de las cosas más importantes de Campus Naturaleza son los baños de bosques. Creo que a través de ellos se entrega un mensaje a la gente de que toda actividad humana está inscrita en el marco de la naturaleza.”

A su vez, María Jesús (KEP) Sánchez Arraya sostuvo que desde su área (educación): “Encuentro que es esencial que el ser humano se vaya vinculando a la naturaleza, sobre todo desde las juventudes, para que el día de mañana sea algo básico dentro de la sociedad”.

Los monitores y monitoras certificados se integrarán a las actividades de Campus Naturaleza UdeC, colaborando en iniciativas de educación ambiental, recorridos guiados y acciones de vinculación con distintos públicos.

 

Entre incendios y sequía: la urgencia de restaurar nuestros bosques

En el contexto del Día Internacional de los Bosques, resulta necesario ir más allá de la conmemoración y preguntarnos, con honestidad, en qué estado se encuentra hoy nuestro capital natural y qué estamos haciendo para recuperarlo.

Chile enfrenta una situación crítica. La degradación de sus ecosistemas, particularmente de los bosques nativos, ha reducido de manera significativa su capacidad de sostener procesos ecológicos esenciales. Este deterioro no es solo ambiental: es también económico y social. Cuando hablamos de capital natural, nos referimos precisamente a ese conjunto de activos —bosques, suelos, agua, biodiversidad— que sustentan el bienestar humano y las economías. Su pérdida implica, en términos concretos, menor disponibilidad de agua, mayor exposición a desastres y una disminución en la calidad de vida.

En este escenario, la restauración ecológica de los bosques nativos adquiere una relevancia estratégica. Nos encontramos en la mitad del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030, y los avances a nivel global aún son insuficientes frente a la magnitud del desafío. La evidencia es clara: más del 75% de los ecosistemas terrestres han sido alterados.

Restaurar, sin embargo, no es sinónimo de reforestar. Es un proceso complejo que busca recuperar la funcionalidad de los ecosistemas, su biodiversidad y su capacidad de adaptarse a perturbaciones, como el cambio climático. En Chile, esto es particularmente urgente en un contexto de megasequía prolongada, inundaciones, pérdida de suelos y aumento en la frecuencia de incendios forestales, fenómenos que evidencian la fragilidad de nuestros territorios.

Desde esta perspectiva, la restauración ecológica de los bosques nativos es una inversión en capital natural. No es un gasto, sino una estrategia para recuperar activos que son fundamentales para el desarrollo del país. Así lo reconoce la Ley Marco de Cambio Climático de Chile, que incorpora la restauración como una herramienta clave para avanzar hacia la carbono neutralidad y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas.

Pero hay un elemento que no podemos olvidar: la velocidad. A mitad de esta década de la restauración, el ritmo de acción sigue siendo insuficiente y no está a la escala que exige la magnitud de la crisis. Hoy contamos con suficiente evidencia científica para avanzar. El desafío ya no es saber qué hacer, sino implementar a la escala y velocidad necesarias.

La restauración ecológica no es solo una tarea técnica. Es una decisión país. Implica reconocer que nuestro desarrollo depende de la salud de nuestros ecosistemas y que el capital natural no es un recurso infinito. Requiere, además, una articulación efectiva entre el mundo público, privado, la academia y las comunidades, entendiendo que la escala del desafío supera cualquier esfuerzo individual.

Desde mi experiencia, tengo la convicción de que restaurar también es reconstruir relaciones: entre sociedad y naturaleza, pero también entre quienes habitamos un territorio y decidimos hacernos cargo de su futuro. Hoy, más que nunca, necesitamos avanzar con decisión. Recuperar el capital natural de nuestros bosques no es solo una aspiración ambiental. Es una condición habilitante para el desarrollo del país y una responsabilidad ineludible con las futuras generaciones.

Dr. Cristian Echeverría Leal
Director
Campus Naturaleza Universidad de Concepción

Campus Naturaleza UdeC inicia labores para restauración de ecosistemas

  • Cinco hectáreas del predio de la Universidad de Concepción comenzarán a ser intervenidas como parte de un proceso de restauración ecológica impulsado por Campus Naturaleza UdeC.

Sequías prolongadas, fragmentación del paisaje y presión sobre los ecosistemas forman parte del escenario ambiental que enfrenta la Región. A ello se suma la reciente catástrofe provocada por los incendios forestales que afectaron a sectores de Penco y Lirquén, evidenciando la alta vulnerabilidad del territorio frente a eventos extremos. En este contexto, la restauración se consolida como una herramienta clave para recuperar funciones ecosistémicas y aumentar la resiliencia de los paisajes.

Durante el mes de febrero se iniciarán trabajos en cinco hectáreas del predio universitario de la Universidad de Concepción. Se trata de faenas de preparación del sitio y labores de limpieza, que forman parte de un proceso de restauración ecológica impulsado por Campus Naturaleza UdeC.

A simple vista, estas intervenciones pueden generar dudas. Sin embargo, no corresponden a acciones aisladas ni a un uso extractivo del terreno. Constituyen la primera etapa de un proceso planificado y de largo plazo, orientado a recuperar atributos ecológicos y funciones clave del sistema intervenido.

La restauración ecológica ha adquirido especial relevancia en un escenario marcado por la degradación de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático, particularmente en zonas urbanas y periurbanas como el Gran Concepción.

Preparar el terreno
El proceso que se inicia en la Universidad de Concepción corresponde a una primera etapa que abarcará cinco hectáreas del predio. La intervención se desarrollará bajo los Estándares Internacionales para la Práctica de la Restauración Ecológica de la Society for Ecological Restoration (SER), los que establecen una secuencia de trabajo basada en diagnóstico, manejo inicial, recuperación progresiva y monitoreo.

En este contexto, las labores de preparación del sitio y limpieza cumplen un rol clave, ya que permiten reducir presiones existentes, remover elementos que dificultan la recuperación ecológica y generar condiciones adecuadas para las etapas posteriores del proceso.

El director de Campus Naturaleza UdeC, Cristian Echeverría Leal, cuenta con una trayectoria de más de una década en restauración ecológica. Desde hace 14 años ha liderado y ejecutado proyectos de este tipo en los ensayos de restauración del Parque Nacional Nonguén, experiencia que hoy se traslada al contexto universitario.

“La restauración ecológica no es una acción inmediata ni ornamental. Es un proceso que requiere conocimiento del sistema, planificación y tiempo. En muchos casos, intervenir el sitio en una etapa inicial es una condición necesaria para que los procesos ecológicos puedan restablecerse”, explica.

El académico agrega que comenzar con una superficie acotada permite avanzar con mayor control. “Trabajar en cinco hectáreas nos permite ajustar decisiones técnicas y construir aprendizajes para las etapas siguientes”, señala.

Asimismo, precisa que la intervención de especies exóticas forma parte de una decisión técnica fundamental dentro de la restauración ecológica. “En muchos territorios, estas especies han modificado de tal forma las condiciones del ecosistema que, si no se controlan, la restauración simplemente no es viable. Siguen compitiendo por agua, luz y nutrientes, y mantienen al sistema en un estado degradado del que no puede salir por sí solo”, indica.

Revela que el objetivo no es eliminar, sino reducir presiones ecológicas clave. “Se trata de reencauzar la trayectoria del ecosistema hacia un estado más cercano a su referencia. Es una forma responsable de preparar el sitio y de crear las condiciones mínimas para que las acciones de restauración —como la recuperación de funciones ecológicas— tengan sentido. Restaurar es una apuesta de largo plazo por paisajes más resilientes, que sostengan la biodiversidad y contribuyan al bienestar humano”, enfatiza.

Trabajo coordinado

2022 / Agencia Gradual Ltda.

Esta primera etapa, correspondiente a la preparación del sitio, implica despejar áreas actualmente cubiertas por especies exóticas, como eucaliptus y aromo. Se trata de acciones acotadas, que se desarrollarán entre febrero y marzo, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.

Desde Campus Naturaleza UdeC recuerdan que este periodo coincide con la temporada de incendios forestales, por lo que, ante la declaración de alerta amarilla o roja, el predio se cierra de manera preventiva para cualquier tipo de actividad.

A su vez, la Dirección de Servicios de la Universidad de Concepción recalca que las faenas se desarrollarán de manera planificada y coordinada, con medidas de resguardo orientadas a la seguridad de la comunidad universitaria y de quienes transitan por el sector.

Juan Emilio Espinoza Carvajal, Encargado de Propiedades y Gestión Forestal UdeC señala que la Casa de Estudios cuenta con un programa de protección contra incendios forestales, con 30 medidas preventivas y de preparación para la respuesta, y que, además, dentro de ellas se contempla la restricción de accesos y la suspensión de actividades cunado las condiciones meteorológicas representan un alto riesgo de incendios.

“Para ello, la Universidad se rige por las Alertas Tempranas Preventivas emitidas por SENAPRED y por el sistema Botón Rojo de CONAF. Estas disposiciones se aplican tanto a las faenas en ejecución como a las actividades que desarrolla el proyecto Campus Naturaleza en el predio” agrega.

En ese sentido, puntualiza que “en situaciones de riesgo elevado, presencia de incendios activos o cualquier escenario que pueda poner en peligro a las personas, se procede al cierre preventivo de las áreas forestales, priorizando siempre la seguridad de la comunidad universitaria y de los visitantes” y que estas medidas tienen una buena recepción por la comunidad, “entendiendo que su objetivo principal es proteger la vida de las personas y resguardar el patrimonio natural de la Universidad”.

Las acciones en terreno incluirán movimientos controlados, señalización preventiva y delimitación de áreas de trabajo. Los resultados de la restauración ecológica, enfatizan desde Campus Naturaleza UdeC, se observarán en el mediano y largo plazo, de acuerdo con los tiempos propios de los procesos naturales.

Finalmente, es importante recalcar que el sector donde se desarrollarán las labores corresponde a un recinto de carácter privado, perteneciente a la Universidad de Concepción. Si bien se reconoce que estos espacios son utilizados habitualmente por la comunidad para actividades recreativas y deportivas, la Universidad hace un llamado a evitar el tránsito por las áreas intervenidas y a respetar las medidas de seguridad dispuestas, con el fin de prevenir situaciones de riesgo.

Cicatrices del paisaje: cuando el fuego revela nuestra falta de planificación

Cada verano, las cicatrices del fuego se extienden por los valles, cerros y quebradas del centro-sur de Chile. No son solo hectáreas quemadas. Son comunidades afectadas, biodiversidad perdida, vidas humanas truncadas y una memoria colectiva marcada por la desprotección. Como país, no podemos seguir observando cómo se repite esta historia sin preguntarnos qué decisiones están alimentando el fuego.

La evidencia científica es clara: el riesgo de incendios no depende solo del clima. La estructura del paisaje —su configuración espacial, su diversidad de coberturas y usos del suelo— influye directamente en la propagación, intensidad y severidad de los incendios. En lugar de paisajes diversos, donde coexisten bosque nativo, agricultura familiar, humedales y áreas restauradas, lo que predomina hoy son matrices homogéneas dominadas por monocultivos forestales y matorrales inflamables. Este modelo ha transformado el territorio en un lienzo seco y continuo, propicio para incendios cada vez más difíciles de contener.

Desde la ecología del paisaje, sabemos que la heterogeneidad funciona como una barrera natural: reduce la continuidad del combustible, ralentiza la propagación del fuego y mitiga su severidad. No basta con conservar pequeños fragmentos de vegetación nativa. Es urgente repensar cómo diseñamos y gestionamos nuestros territorios, reconociendo que el fuego no respeta límites prediales ni comunales. La restauración ecológica, la protección del bosque nativo y una planificación territorial basada en evidencia deben ser parte del corazón de la solución.

En este contexto, el proyecto de ley de prevención de incendios forestales y rurales ingresado en 2023 representa un avance. Reconoce que la prevención debe integrarse en la planificación urbana y rural, especialmente en las llamadas zonas de interfaz urbano-rural-forestal, donde se concentra la población expuesta. El proyecto incorpora herramientas de ordenamiento territorial, fiscalización, manejo preventivo y sanciones claras para quienes incumplan. También promueve sistemas productivos sostenibles como la agroforestería y considera principios claves como la corresponsabilidad, la evidencia científica y el enfoque territorial.

Pero ninguna ley será suficiente si no cambiamos la lógica de fondo: necesitamos dejar de pensar el paisaje como una sumatoria de parcelas aisladas y comenzar a gestionarlo como un sistema interdependiente. Esto requiere voluntad política, coordinación intersectorial y capacidades técnicas a nivel local y regional. Y sobre todo, requiere escuchar a las comunidades que viven en zonas de riesgo y que muchas veces han sido excluidas de las decisiones que afectan su entorno.

Las cicatrices del fuego son visibles. Lo que aún está pendiente es trazar un nuevo mapa de país donde la restauración ecológica, la equidad territorial y el bienestar humano no sean excepciones, sino el estándar. Porque evitar el próximo megaincendio no es solo un desafío ambiental. Es una cuestión de justicia social y de futuro compartido.

Cristian Echeverría Leal

Director Proyecto Campus Naturaleza UdeC

 

Fotografía: Alejandro Zoñez Venegas | Agencia Gradual

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