Plantación con especies amenazadas da inicio a futuro jardín botánico UdeC

Plantación con especies amenazadas da inicio a futuro jardín botánico UdeC

Autoridades Universitarias encabezaron las actividades de plantación de tres especies de Nothofagus amenazados y endémicos de Chile. Este hito, inaugura la línea de conservación ex situ del proyecto Campus Naturaleza y futuro jardín botánico de la Universidad de Concepción.


El ruil, (Nothofagus alessandrii), hualo (N. glauca) y roble de Santiago (N. macrocarpa), especies arbóreas de Nothofagus amenazados y endémicos de Chile fueron protagonistas de las jornadas de plantación, que inician la primera colección ex-situ para el futuro jardín botánico UdeC. Las actividades fueron encabezadas por el Rector de la Universidad de Concepción, Dr. Carlos Saavedra Rubilar, la Vicerrectora Dra. Paulina Rincón González, el Vicerrector de Asuntos Económicos y Administrativos, Dr. Miguel Quiroga Suazo, la Vicerrectora de Relaciones Institucionales y de Vinculación con el Medio, Dra. Ximena Gauché Marchetti y el Director del proyecto Campus Naturaleza UdeC, Dr. Cristian Echeverría Leal.

La conservación ex-situ (conservar especies fuera de su rango de distribución natural) es una de las líneas de acción del proyecto Campus Naturaleza UdeC, cuyo objetivo es contribuir a la persistencia de estas tres especies, que son claves en la ecología de los bosques en el hemisferio sur. Actualmente, presentan una preocupante tendencia hacia la desaparición en sus hábitats naturales producto de la sobreexplotación, cambio de uso de suelo, incendios y cambio climático, entre otros factores.

El Rector, Dr. Carlos Saavedra Rubilar, señaló que “este es un acto muy simbólico para la Universidad, para la ciudad y el país, en el sentido de este esfuerzo que se realiza para desarrollar un legado bio socio-cultural. Primero que todo, se protegerá la biodiversidad en Chile, en este caso de tres especies de Nothofagus que están amenazados en el centro del país. Con esta posibilidad, vamos a permitir su permanencia en el tiempo; van a ser 3.000 plantas este año, 3.000 el próximo año, que van a completar al menos 6 hectáreas y van a dar la posibilidad de que las personas puedan conocer en los próximos años estas especies, aprender, pero al mismo tiempo inmersas en un espacio de investigación y procesos formativos, donde nuestros estudiantes acompañen el desarrollo y naturalmente la vinculación en la enseñanza”.

“Cada vez que nos acercamos a estos proyectos, conocemos la importancia de que ésta sea más que conservación, sino que también una búsqueda de la funcionalidad del bosque y cómo se va enriqueciendo entonces la biodiversidad a partir de esta plantación. Estamos muy contentos como Universidad, muy contentos y agradecidos también de la colaboración internacional que está presente en este proyecto, buscando proteger la biodiversidad nacional”, añade el Rector.

En sentido similar, el Vicerrector de Asuntos Económicos y Administrativos, Dr. Miguel Quiroga Suazo, patrocinador institucional del proyecto, afirma que “Campus Naturaleza tiene un enorme valor, no sólo para la Universidad, también como legado a las futuras generaciones. Nos permitirá mostrar que es posible desarrollar y potenciar nuestra labor misional, generando conocimiento y formación, mientras preservamos y conservamos espacios únicos que aún permanecen del antiguo bosque Caducifolio de Concepción y de su biodiversidad, los que además estarán disponibles para que puedan ser disfrutados por la comunidad”.

“En este contexto, la conservación ex situ juega un papel crucial en el proyecto Campus Naturaleza como una respuesta de la universidad a los desafíos climáticos. Este tipo de conservación implica proteger y mantener especies fuera de su hábitat natural, lo cual es vital cuando estos hábitats y las especies están amenazados por el cambio climático, la urbanización, la agricultura o la deforestación. Además, permite que la diversidad genética de las especies amenazadas se mantenga, haciéndolas más resilientes a los cambios en el entorno, proporcionando una reserva biológica que puede ser clave para su sobrevivencia. Campus Naturaleza se convierte así en un espacio de investigación científica respecto a la adaptación de estas especies a los nuevos hábitats y condiciones climáticas”, concluye.

Así mismo, Pedro Ramírez Glade, Director de la Corporación Universidad de Concepción, enfatizó en “que esta actividad tiene una importancia tremenda, porque aquí se inicia un jardín botánico, con las primeras especies de Nothofagus. Creo que la Universidad de Concepción en esto se va a destacar a nivel mundial, más aún con especies que solo se encuentran en Chile y que están amenazadas. Felicitar a quienes han ideado, empujado y también concretado el inicio de esta iniciativa”, subraya.

La Universidad de Concepción, destinó 6 hectáreas para la implementación del futuro jardín botánico. Este territorio anteriormente estuvo cubierto por una plantación forestal de eucaliptos exóticos, para lo cual se cosecharon entre abril a julio de este año 3 hectáreas del total.

Conservación ex situ

El género Nothofagus, agrupa a 37 especies, distribuidas en 7 países del hemisferio sur. En Chile, las especies ruil, (Nothofagus alessandrii), hualo (N. glauca) y roble de Santiago (N. macrocarpa), crecen entre las regiones Metropolitana y del Biobío, donde presentan una preocupante tendencia hacia la desaparición, según indica el Dr. Cristian Echeverría Leal, Director del proyecto Campus Naturaleza UdeC. “Existe una creciente preocupación por la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático en los ecosistemas de nuestro planeta. El contexto chileno presenta un escenario crítico para la conservación de la biodiversidad. La presión urbana, la deforestación y el cambio climático han afectado seriamente nuestros ecosistemas, especialmente los bosques caducifolios del centro-sur de Chile. Debido a ello, existen mecanismos para la conservación de especies amenazadas, siendo la conservación ex situ una modalidad fundamental, que nace de una profunda vocación por la conservación de la biodiversidad y el compromiso con el desarrollo sustentable”.

“La primera colección ex situ representa un acto significativo hacia la implementación del futuro jardín botánico UdeC; con ello, la Universidad da un paso adelante en la protección de estas emblemáticas especies”, sostiene el académico, añadiendo que el género, también conocido como “roble”, crece sólo en el sur de Chile y Argentina.  “De las 10 especies de Nothofagus que existen en Sudamérica, tres especies están amenazadas y sólo se encuentran en Chile”.

La experiencia de plantar un árbol

Tatiana Bustamante Betancourt, trabaja en la Facultad de Ingeniería y comenta que “la experiencia de plantar un árbol es algo que quería hacer desde hace mucho tiempo, de hecho, fue algo curioso, porque en el almuerzo con los colegas les comenté que quería plantar un árbol y al día siguiente llegó el correo de invitación; por ese motivo, yo lo considero como un regalo de la Universidad, que permite estar aquí en esta actividad; estoy muy contenta por ello. Además, la idea de hacerle seguimiento no sólo al arbolito que plantamos, sino a todo el proyecto en general, me parece una iniciativa maravillosa de contribución, no solamente a la sociedad, sino al planeta”.

En tanto, Vanessa Rojas Flores, está segura que la iniciativa del jardín botánico, también implica plantar una cultura. La estudiante de Traducción e Interpretación de la Facultad de Humanidades y Arte UdeC, manifiesta que es “bastante gratificante y una novedad para mí, ya que mi carrera está bastante alejada del tema del ecosistema y el medio ambiente. Entonces fue bastante placentero participar y saber que esto en algunos años será un jardín bonito, donde la gente podrá conocer, admirar y también disfrutar un tiempo de la naturaleza, que es bastante importante. Incluso, sabía que este entorno estaba poblado de bosques, pero nunca había tenido acceso aquí”, confiesa.

El proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción es una iniciativa inédita en nuestro país. Sobre la base de la ciencia y la vinculación con la comunidad, la Casa de Estudios Penquista propone una nueva interacción del ser humano con la naturaleza, abordando de manera integral la conservación in situ y ex situ, la restauración ecológica, la educación biocultural y la salud integral de las personas.

plantación de especies de Nothofagus amenazados y endémicos de Chile, días 30 y 31 de agosto

GALERIA 2, plantación de especies de Nothofagus amenazados y endémicos de Chile, días 30 y 31 de agosto

Plantación de primera colección ex situ para futuro jardín botánico

GALERIA 1, plantación de primera colección ex situ con especies de Nothofagus amenazados de Chile para futuro jardín botánico UdeC

Realizan acciones previas para implementar futuro jardín botánico UdeC

A fines de agosto, se realizará la plantación de tres especies arbóreas de Nothofagus, hito que iniciará la línea de conservación ex situ del proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción. El ruil, hualo y roble de Santiago son especies endémicas de nuestro país y amenazadas en sus hábitats naturales, por lo que contribuir a su conservación es una acción relevante a nivel local e internacional.

Primero que todo, fue necesario talar la plantación de eucaliptos que existía y sus residuos someterlos a un proceso de triturado con máquinas para generar un mantillo, o mulch. Esto permite reducir tanto la pérdida de humedad del suelo en meses estivales, como la regeneración de especies invasoras. Posteriormente, se delimita en terreno una plantilla de plantación, que representa el patrón donde se establecerá cada planta. Esta plantilla sigue un esquema espacial cercano a la naturaleza, que fue generada a partir de ecosistemas de referencia nativa sin intervención, investigados en campañas realizadas en terreno para las tres especies.

Estas son algunas de las acciones previas que se están realizando para implementar el primer jardín botánico de la Universidad de Concepción.

Ecosistema de referencia

Tres especies arbóreas de Nothofagus, endémicas de nuestro país y amenazadas en sus hábitats naturales por distintos factores, serán las protagonistas de la plantación, hito relevante en el marco de la línea de conservación ex situ (jardín botánico) del proyecto Campus Naturaleza.

La conservación del ruil (Nothofagus alessandrii) en peligro, hualo (N. glauca) y roble de Santiago (N. macrocarpa), ambas en estado vulnerable, de acuerdo a la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), son parte de los objetivos.

Diversos factores como cambio de uso de suelo, sobreexplotación, urbanización, incendios y cambio climático, entre otras, han contribuido a fraccionar y destruir el hábitat de estas especies y otras del género Nothofagus, entre las regiones Metropolitana y del Maule. Estos árboles son claves en la ecología de los bosques en el hemisferio sur y presentan actualmente una preocupante tendencia hacia la desaparición.

El Dr. Cristian Echeverría Leal, Director del proyecto Campus Naturaleza UdeC, señala que la evidencia científica apunta “hacia una tendencia que ha levantado todas las alarmas. La crisis climática actual, sumada a factores de origen humano, podrían repercutir en una progresiva desaparición de las especies de Nothofagus endémicas de Chile. Frente a ese escenario, la comunidad científica internacional ha planteado algunas directrices, en el sentido que es necesario evitar la extinción de estas especies amenazadas, a través de un enfoque de conservación integrado. Esto incluye la conservación ex situ, que se refiere a la conservación de especies fuera de su rango de distribución natural”, explica.

El académico UdeC, argumenta que la conservación ex situ se viene a transformar en un salvavidas, que puede perpetuar el material genético vivo de estas especies, a través de la implementación de un espacio conocido comúnmente como jardín botánico. “Esa es la dirección de todo el trabajo que ha desarrollado la Universidad de Concepción, en relación a dejar en evidencia esta problemática, junto a otras instituciones y hacer todos los esfuerzos posibles, implementando un seguro a largo plazo que permita contribuir a evitar la desaparición de estas especies emblemáticas en los bosques del hemisferio sur del planeta”, asegura.

Implementación

Son seis las hectáreas que la Universidad de Concepción dispondrá para la implementación de la primera etapa de su jardín botánico; de ellas, tres ya están aptas para recibir las primeras plantas de Nothofagus, que actualmente crecen en el vivero del instituto Forestal (INFOR).

Monitoreo en bosque de inspiración, ecosistema de referencia

El Dr. Cristian Echeverría sostiene que la plantación de estos ejemplares dará inicio a la línea de conservación ex situ del proyecto Campus Naturaleza, en superficies próximas a la Casa de Estudios penquista. “Esta plantación será un hito importante para la conservación de la biodiversidad de Chile. Para llegar a este punto, hubo que realizar una serie de esfuerzos previos, tales como el levantamiento de los ecosistemas de referencia de estas especies, actualización del estado de sus poblaciones y su distribución en el país, identificación de árboles semilleros, entre otras actividades”.

En este mismo sentido, agrega que fue necesario realizar una serie de campañas de colecta de semillas en los lugares donde estas especies de Nothofagus crecen naturalmente entre las regiones Metropolitana y Del Maule. “Entre otras, las acciones mencionadas fueron posible gracias al trabajo de un equipo conformado por profesionales y especialistas provenientes también de otras instituciones. Los antecedentes recopilados en terreno, también nos han permitido ir conformando un cuerpo de conocimiento, que sin duda será un insumo importante para aplicar en la línea de conservación ex situ del proyecto”.

Campus Naturaleza Universidad de Concepción es una iniciativa inédita en Chile, en la cual se conservarán 25 hectáreas de ecosistemas relictos de bosque caducifolio de Concepción y ecosistemas acuáticos. Además, se implementarán acciones de bienestar humano y salud integral, entre otras, en el contexto de un proyecto cuyos pilares se encuentran en la ciencia y en los beneficios que otorga la relación permanente del ser humano con la naturaleza.

A su vez, treinta y siete especies, distribuidas en 7 países del hemisferio sur, componen al género Nothofagus. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), revela que el ruil, el hualo y el roble de Santiago, son las tres especies de Nothofagus amenazadas en Sudamérica y endémicas de Chile, es decir, que solo existen en nuestro país.

Descubren especie de hongo, documentado anteriormente solo en Chiloé y Valdivia

Una elusiva especie de hongo, registrado solo en el sur del país, fue descubierto en el bosque nativo del proyecto Campus Naturaleza hace pocas semanas, en los alrededores del Campus Patrimonial de la Universidad de Concepción. La investigación del profesor Götz Palfner, docente de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Casa de Estudios, junto a dos estudiantes, se transforma en el hallazgo más al norte de la especie Psathyrella chiloensis Singer.


“No existe dibujo ni foto anterior de la especie, solamente la descripción textual, publicada en 1969”. El profesor Götz Palfner, biólogo de nacionalidad alemana, pero ya hace muchos años en Chile desempeñándose como docente investigador del Departamento de Botánica, de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción, se refiere al inédito hallazgo del que fue parte hace algunas semanas, del cual incluso no hay testimonio gráfico previo.

Mientras investigaba en el relicto de bosque nativo, que hoy forma parte del proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción, registró junto a las estudiantes, Scarleth Jerez y Carolina Sobarzo, tres especies nativas de hongos que antes no habían sido vistas en el lugar.

“Fuimos al bosque nativo de Campus Naturaleza y estábamos revisando el suelo, madera, descomposición donde Carolina había descubierto un tronco caído de un árbol nativo con distintas especies de hongos, había más hongos en el mismo punto, ahí sobre tocones de árboles nativos”.

“Para nuestra sorpresa, encontramos tres especies nativas de hongos que antes no habían sido registradas en el bosque nativo. Una de ellas, la más importante, se llama Psathyrella chiloensis y fue descubierta originalmente en Chiloé en 1967 por Rolf Singer, micólogo destacado de la época. Aparte de este material tipo existe solamente un registro previo más de la zona de Valdivia, publicado en 1998 por Eduardo Valenzuela y colaboradores. Con este registro en Campus Naturaleza, la distribución conocida de la especie aumenta considerablemente, porque es el registro más al norte de que se tiene conocimiento”.

El bosque nativo existente a pocos minutos de la Universidad, es visitado a menudo por investigadores y académicos de diferentes facultades y corresponde a un ecosistema relicto de bosque caducifolio de Concepción. En él, habitan especies arbóreas únicas y variadas, que marcan la transición entre los bosques nativos de la zona central y sur del país, por lo que es un espacio primordial de conservación como parte del proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción.

Imagen, visita guiada bosque nativo proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción

Reino fungi

En relación a la importancia de los hongos como actor relevante en los ecosistemas nativos, el profesor Palfner, quien es académico asociado del proyecto Campus Naturaleza, destaca que ellos se relacionan con los otros componentes del bosque, pero “cumplen su mayor rol ecológico con las plantas, en todo tipo de vegetación. Los hongos forman su propio reino, el reino fungi. Este se distingue de los animales, de las plantas, son un grupo de organismos aparte, pero, no obstante, forman múltiples asociaciones con las plantas. Donde encontramos vegetación, siempre encontramos hongos, que cumplen diferentes roles, como descomponedores de restos vegetales, pero también como simbiontes, simbiontes mutualistas, y también simbiontes que parasitan las plantas”.

Sostiene que los bosques nativos, al tener más diversidad vegetal, también albergan más diversidad de hongos. “En las plantaciones de monocultivos hay mucho menos diversidad de hongos. Los bosques nativos de Chile y los bosques nativos en todas partes del mundo tienen millones de años de historia de evolución y de diversificación de especies. Así que son mucho más ricos en especies fúngicas por su historia evolutiva que una plantación exótica de pino o de eucalipto, que consiste de árboles que fueron introducidos recién hace quizás 50 o máximo 100 años aquí”.

“Encontramos algunos hongos en las plantaciones de pino, en las plantaciones de eucalipto, que incluso están específicamente asociados a estos árboles exóticos, pero no son compatibles con los árboles nativos. Así que primero en las plantaciones exóticas tenemos mucho menos diversidad de hongos y además son especies alóctonas, como los llamamos los científicos, especies ajenas que vienen de otras partes del mundo y que no son compatibles con el bosque nativo”.

Especies comestibles y venenosas

El académico, sostiene que en los cerros cercanos a la UdeC han encontrado siempre gran variedad de especies, “también algunas comestibles, como los changles, por ejemplo, del género Ramaria. Incluso hay loyo. Esas son las mejores especies comestibles”.

Revela que no existe una ley o una regla general que permite separar de forma segura un hongo comestible, de un hongo tóxico o venenoso. “Yo siempre digo, hay un par de reglas, que las personas que les gusta recolectar hongos silvestres para comer, deben respetar siempre. Primero, recolectar solamente las especies que realmente conocen y reconocen, de las cuales saben que son comestibles y que no son fáciles de confundir con especies desconocidas o incluso con especies tóxicas”.

“Y la segunda regla es aprenderse las especies tóxicas venenosas, porque son pocas. En realidad, en Chile tenemos solamente dos o tres especies de hongos tóxicos que son peligrosos, que pueden causar intoxicaciones mortales. Crecen solamente en las plantaciones de pino o bajo otros árboles exóticos y no en el bosque nativo. Sin embargo, no es un límite taxativo, porque el problema es que los pinos también invaden al bosque nativo y lo invaden junto con sus hongos asociados. Así que ahí donde hay pino colindando con bosque nativo, no se puede descartar que aparezca una especie venenosa del pino también de repente en el bosque nativo”, manifiesta.

“Así mismo, hay una especie de Amanita, que tiene un sombrero de un tono amarillo claro y el resto del hongo es blanco, que se llama Amanita gemmata variedad tóxica, o Amanita tóxica, como sinónimo. Fue nombrada así porque es sospechosa de haber causado intoxicaciones graves, incluso mortales en el centro sur de Chile. Hay otra que tiene un sombrero rojo, a veces bien grande y con puntitos blancos encima. Eso es la Amanita muscaria y efectivamente es tóxica también, pero tiene una toxina menos peligrosa que las amanitas mortales que se llama ácido iboténico u otra forma de la misma toxina se llama muscimol. Provocan síntomas como vómito, náusea, vértigo, también dolor de cabeza, pero no son mortales”.

“Enfatiza que la amanita más peligrosa es la Amanita phalloides que es verde y que tiene toxinas que destruyen el tejido del hígado y de los riñones. Por eso causa la muerte del paciente, de la persona que lo ingiere. Específicamente las especies mortales son aquellas que producen esta necrosis del hígado y de los riñones”.

En referencia a los diferentes colores de los hongos, su opinión se resume en que solo queda maravillarse. “Más que nada, disfrutar la gran variedad de colores que hay en los hongos, porque el color no dice nada sobre si el hongo es comestible o venenoso. Hay alguna creencia, hay personas que por ejemplo dicen que cuando uno corta el hongo y se torna azul es venenoso, pero eso no es cierto. El color no tiene una relación directa con la comestibilidad o con la toxicidad del hongo. Yo diría que es casi un campo de juego de la naturaleza, donde experimenta con distintos y variados colores”.

En lo que sí se detiene el profesor Palfner, es en enfatizar la importancia ecológica que tiene el bosque nativo de Campus Naturaleza, “porque alberga una alta diversidad de hongos, tanto descomponedores como hongos que forman micorrizas, parásitos también, que son endémicos, lo que quiere decir que existen solamente en bosque nativo de Chile, quizás en parte de Argentina también, pero en ningún otro lugar del mundo”.

“Por ese motivo, esto es parte de un patrimonio biológico único que tenemos aquí en el sur de Chile y que encontramos aquí en plena ciudad de Concepción, en los remanentes de bosque nativo que han sobrevivido. Debemos cuidar y conservar tanto el bosque como todos los hongos endémicos que están asociados a ello”, argumenta el especialista.

“Creo que encontrar tres especies nativas poco conocidas, en un área de 20 metros cuadrados aproximadamente, es un índice claro, un indicador que este relicto es un refugio de muchas especies nativas y eso creo que aumenta su valor de conservación considerablemente. Yo visito el bosque hace muchos años y muchas veces hemos encontrado especies que antes no habíamos descubierto o avistado”, afirma.

Conservar la biodiversidad en un mundo cambiante: El rol crucial de los jardines botánicos

En medio de la creciente preocupación por la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático en los ecosistemas de nuestro planeta, la conservación ex situ emerge como una herramienta fundamental en la conservación de especies amenazadas. Y es en este contexto, que los jardines botánicos y arboreta adquieren una relevancia aún mayor, no solo como espacios de esparcimiento y educación, sino como refugios vitales para la flora en peligro.

La Universidad de Concepción (UdeC), a través de su proyecto Campus Naturaleza, dedicará seis hectáreas para la creación de la primera colección de tres especies de Nothofagus amenazadas en América del Sur: el ruil (N. alessandrii), el hualo (N. glauca) y el roble de Santiago (N. macrocarpa). Esta iniciativa, que nace de una profunda vocación por la conservación de la biodiversidad y el compromiso con el desarrollo sustentable, representa un paso significativo hacia la protección de estas emblemáticas especies.

El género Nothofagus, conocidos comúnmente como «roble», está formado por 37 especies distribuidas de manera discontinua en el hemisferio sur. Estas especies forman grandes extensiones de bosques, que van desde el nivel del mar hasta 4.000 m sobre el nivel del mar en ambientes templados y tropicales. En América Latina los bosques de Nothofagus crecen sólo en el sur de Chile y Argentina.  De las 10 especies de Nothofagus que existen en Sudamérica, tres especies están amenazadas y sólo se encuentran en Chile.

A pesar de su valor cultural, social, económico, estético, científico y ecológico, estas especies enfrentan múltiples amenazas, incluyendo la deforestación por cambio de uso de suelo, la fragmentación del hábitat y el cambio climático. Ante este panorama desafiante, la creación de un espacio dedicado a su conservación, fuera de su distribución natural, no solo asegura su supervivencia en un entorno controlado, sino que también proporciona un banco genético para futuras investigaciones y programas de reintroducción en la naturaleza.

La conservación ex situ busca complementar los esfuerzos de conservación in situ y restauración ecológica. Es importante destacar que la conservación ex situ no pretende reemplazar los esfuerzos de conservación in situ, es decir, la protección de las especies en su hábitat natural. Por el contrario, complementa estas acciones al ofrecer un seguro adicional contra la extinción y brindar la oportunidad de estudiar y comprender mejor las necesidades y el comportamiento de las especies en un entorno controlado.

El futuro jardín botánico al interior de Campus Naturaleza de la UdeC no solo será un espacio de contemplación y belleza natural, sino también un espacio de investigación y educación dedicado a la conservación de la biodiversidad. A través de programas de divulgación y colaboración con otras instituciones y comunidades, buscamos fomentar la conciencia ambiental y promover la protección de nuestro patrimonio natural.

En conclusión, la conservación ex situ desempeña un papel crucial en la preservación de especies amenazadas en un mundo cambiante. Los jardines botánicos, con su capacidad para albergar y cuidar especies en peligro, que eventualmente no sobrevivan al cambio climático, se erigen como refugios. La iniciativa de nuestra Casa de Estudios de dedicar un espacio para la conservación de Nothofagus es un ejemplo de su compromiso con la biodiversidad y un legado para las generaciones futuras.

Dr. Cristian Echeverría Leal

Director del Proyecto Campus Naturaleza

Universidad de Concepción

Campus Naturaleza UdeC es presentado en el foro “Desafíos de Sustentabilidad del Poder Judicial de Concepción

Con la ponencia «Balanceando las dimensiones de la Sustentabilidad Fuerte en la Región del Biobío: Campus Naturaleza UdeC», el director del proyecto, Dr. Cristian Echeverría Leal, participó en el foro panel “Desafíos de la Sustentabilidad”, organizado por el Comité de Sostenibilidad del Poder Judicial, con el respaldo de la Corte de Apelaciones penquista

El académico de la Facultad de Ciencias Forestales UdeC, explicó las diferencias entre los enfoques de sustentabilidad y su evolución desde la triple hélice hacia la denominada sustentabilidad fuerte. Además, presentó el proyecto Campus Naturaleza UdeC, detallando su génesis, líneas de acción y las actividades realizadas durante el último año.

“Campus Naturaleza UdeC es una iniciativa pionera en su tipo, en donde nuestra Casa de Estudios reafirma su compromiso con la comunidad que la vio nacer, protegiendo este espacio único de conservación de la biodiversidad y bienestar humano. Exponer Campus Naturaleza en el Foro “Desafíos de la Sustentabilidad” fue una muy buena experiencia, ya que pudimos acercarnos a un poder del Estado que tiene un alto interés en mejorar nuestra relación con la naturaleza y saber cómo se está ejecutando nuestro proyecto institucional”, sostuvo Echeverría.

La actividad fue inaugurada por el presidente de la Corte de Apelaciones de Concepción, Mauricio Silva Pizarro, quien en su discurso señaló: “junto a la creciente reacción de los gobiernos de todo el mundo respecto al tema (cambio climático), cada uno de los ciudadanos debemos preocuparnos y ocuparnos del mismo, ya que de lo que decidamos y hagamos dependerá el futuro de las nuevas generaciones”.

El panel también estuvo compuesto por Julián Perret García, subgerente de Asuntos Públicos Centrales de Colbún; Felipe Hormazábal Canales, subgerente de Sostenibilidad, Seguridad y Salud Ocupacional de Blumar; Rodrigo Tapia Riffo, administrador del Juzgado de Letras y Familia de Cañete; y Federico Quijada Leyton, arquitecto y magíster en dirección de proyectos de edificación con eficiencia energética.

Niños y niñas participan en piloto educativo que fomenta vínculos con la naturaleza

La colaboración entre el proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción y la ONG Pewma, Educación Con la Naturaleza, permitió el 2023 levantar el Piloto de Educación con la Naturaleza para la Primera Infancia. El éxito de la instancia, permite vislumbrar programas permanentes y generar con esto, evidencia sobre los beneficios educativos que tiene el contacto permanente de niños y niñas con el entorno natural.


Correr, jugar con las hojas o simplemente, perderse un instante de la vista de las tías del jardín. Casi el único momento de silencio se produce cuando se los invita a mirar hacia arriba, hacia la copa de los árboles. Son niños, y quedan maravillados cuando pueden escuchar los sonidos de pájaros, oler la tierra y sentir el bosque, en un entorno tan cercano a la ciudad, que casi no se cree.

Los pequeños forman parte del Piloto de educación con la naturaleza para la primera infancia. Esta instancia se desarrolla gracias a la colaboración entre el proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción y la ONG Pewma Educación Con la Naturaleza.

El piloto, que se trabaja desde mediados del 2023 con los jardines infantiles CEDIN, Pequeño Pudú y Los Sobrinitos, inició su segundo ciclo este 2024. Estos establecimientos se encuentran próximos al Campus Patrimonial UdeC y a los terrenos donde se implementará el proyecto Campus Naturaleza, que conservará 25 hectáreas de ecosistemas relictos de bosque caducifolio de Concepción, ecosistemas acuáticos y que, además, desarrollará acciones de restauración ecológica, bienestar humano, educación ambiental biocultural y salud mental, entre otros.

El Dr. Cristóbal Pizarro P., investigador asociado al proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción, señala que “la ciencia ha demostrado que estimular este tipo de vínculos afectivos con la naturaleza, a temprana edad, es clave, pues genera autonomía en desarrollo de habilidades físicas, intelectuales, sociales y emocionales, relacionadas y adaptadas al entorno. Estas habilidades no son exclusivamente cognitivas (conocer la naturaleza), sino también para estimular destrezas sociales, psicoactivas y motrices, ya que se puede ejercitar, aprender, cantar y en definitiva disfrutar en la naturaleza junto otras personas en un entorno recreativo y educativo”.

Afirma que estas habilidades son (y serán) claves para la adaptación al cambio climático y el fortalecimiento de una ciudadanía ambientalmente responsable, participativa y comprometida. “Para conseguir esto, el rol de las y los profesionales de la educación es de máxima relevancia, tanto en el ejercicio como en la formación en este tipo de enfoques pedagógicos. Para ello, además de la ONG Pewma y los establecimientos, estamos colaborando con varios docentes y practicantes de la Facultad de Educación UdeC”.

Enfoque educativo

La ONG Pewma, desarrolla este enfoque pedagógico hace décadas en toda la región del Biobío y Ñuble. En este sentido, Juan González E., coordinador pedagógico de la organización, comenta que “este enfoque-mirada pedagógica, en una primera instancia fortalece un acercamiento y vínculo constante con el territorio-lugar, en que estas comunidades escolares están insertas. Deseamos promover en niñas, niños, educadora/es y familias acompañantes, un espacio para poder habilitar el acceso de forma permanente a desarrollar aprendizajes fuera del aula, en donde se pueda potenciar dimensiones humanas como el bienestar, la conexión con la naturaleza, el aprendizaje social, el jugar con los sentidos, manejos de riesgo y ver a la naturaleza como espacio para el movimiento”.

“De este modo, en forma frecuente, cada dos a tres semanas, salimos a caminar por estos diversos lugares: las calles cercanas al centro educativo (jardín), los cerros aledaños, y finalmente nos internamos al bosque nativo de Campus Naturaleza; es decir, vamos generando un proceso de acercamiento constante a recorrer y re-conocer el lugar, sus características y sus diversas cotidianeidades. En este enfoque se va propiciando un descubrimiento a través del asombro, el juego, el canto, las rimas y risas, mientas se comparte, se camina y se convive”, explica el educador y profesor de filosofía.

Graciela Silva M., Directora del Centro Comunitario, Sala Cuna y Jardín Infantil Los Sobrinitos, comenta que “cada conversación, descubrimiento y asombro por lo que la naturaleza ofrece se transforma en un gran aprendizaje que responde a la esencia de cada niño y niña. Visualizamos esto como una gran oportunidad para los párvulos, principalmente por el aprendizaje activo y didáctico que experimentan en las diferentes experiencias en entorno naturales, donde se abre un abanico de interacciones para el dialogo, los cuestionamientos, explicaciones, curiosidad y nuevas formas de aprender, que cimienta pasos sólidos para continuar el camino del saber, hacer y sentir”.

“Allí pueden adquirir habilidades múltiples para el desarrollo integral de su vida, tan necesario en estos días, ya que la niñez está siendo expuesta a distintos escenarios que no le son favorables a tan temprana edad, como falta de tiempo familiar y social, la sobre exposición a aparatos tecnológicos, entre otros”, comenta la educadora.

De forma similar, Ana Castillo, educadora del jardín Mi Pequeño Pudú, dice que el proyecto es importante, pues permite a las educadoras inculcar “el cuidado con la naturaleza, el respeto y la convivencia en un entorno que a los infantes les llama la atención. “Siempre nos preguntan cuándo vamos a salir de nuevo, cuando es el día. Nosotros primero les mostrábamos imágenes y después reforzábamos eso con las salidas a terreno, allí repasamos los animales que viven en el bosque, como el zorro culpeo, el pudú, la guiña, el monito del monte, entre otros. Todo se hace con canciones y otras actividades entretenidas para los pequeños”.

“Nuestros niños tienen de tres a cuatro años, entonces ya captan bastante, por lo que para ellos fue una hermosa experiencia, también invitábamos a la familia, estaba muy involucrada en esta actividad, salíamos con ellos, entonces a los niños más les gustaba participar”, explica en relación a un enfoque educativo que fortalece la salud física y la idea de sociabilizar con los propios compañeros en un ambiente natural, según comenta.

El Dr. Pizarro, añade que “nuestra proyección es consolidar el trabajo en este piloto con estos tres establecimientos, con las salidas pedagógicas a la naturaleza de forma permanente. Nos gustaría establecer en estos y otros establecimientos programas permanentes de educación con la naturaleza y que pueda apoyar a las educadoras en integrar elementos transversales del curriculum que aborden el desarrollo de distintas habilidades. Para ello ya estamos avanzando en el diseño y evaluación de las salidas, y poder generar evidencia sobre los beneficios educativos de la naturaleza en el largo plazo. En este proceso, nos gustaría inspirar a otros establecimientos y organizaciones a trabajar en red, y también influir sobre las personas que toman las decisiones, para integrar en forma sistemática la educación con la naturaleza en la educación pública y privada, tal como se ha realizado en muchos otros países, con excelentes resultados”, establece el académico UdeC.

Proyecto Campus Naturaleza UdeC celebra un año de vida

Distintas acciones marcaron el primer año de vida de un proyecto basado en la ciencia y en los beneficios que entrega la naturaleza al ser humano. La inédita iniciativa de la Universidad de Concepción, se proyecta para consolidar su modelo de gobernanza, vinculación con la comunidad y conservación de la biodiversidad, entre otros aspectos.


Una muestra y proyección de imágenes en el frontis de la Facultad de Ciencias Químicas, fueron la forma de conmemorar el primer año de vida del proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción. Las fotografías, que retratan sucesos importantes, desde antes del lanzamiento del proyecto en mayo de 2023, se unieron a la selección denominada “Ecosistemas amenazados de Chile”, del experimentado fotógrafo nacional Guy Wenborne Huyghe para otorgar el contexto temático de las actividades.

El proyecto Campus Naturaleza conservará 25 hectáreas de ecosistemas nativos en terrenos adyacentes al Campus Patrimonial de la UdeC, comapuestas por relictos de bosque caducifolio de Concepción y ecosistemas acuáticos. Además, se realizarán acciones de restauración ecológica, bienestar humano, salud mental y conservación ex situ (jardín botánico), cuya primera fase ya está en ejecución.

Respecto a las actividades, el Rector de la Universidad de Concepción, Dr. Carlos Saavedra Rubilar destaca que “esta exposición dialoga justamente con un cambio en la percepción de la naturaleza y sus objetivos, nos invita a reflexionar sobre la importancia de preservar los ecosistemas nativos de Chile y concientizar sobre las amenazas que se enfrentan como la deforestación y el cambio climático”.

Añade, que “la fecha no puede ser más adecuada, no solo porque nos hallamos en el aniversario institucional o porque el fin de semana y domingo se celebró el Día de los Patrimonios, sino sobre todo porque nuestro país se encuentra en lo que nominamos sobregiro ecológico, constituyéndose, así como el primer país latinoamericano en alcanzar este nivel de déficit, algo que sabemos no es una buena noticia. Sin embargo, nosotros seguiremos aportando desde nuestros espacios naturales e intelectuales, para ser un país que reivindica la importancia de la naturaleza, realzándola y llevándola a su verdadero sitial”.

En el mismo sentido, el Vicerrector de Asuntos Económicos y Administrativos, Dr. Miguel Quiroga Suazo, patrocinador institucional del proyecto, indica que la iniciativa tiene un valor, “que va más allá del impacto directo que pueda tener en materia de conservación y biodiversidad, y por ende en los objetivos del desarrollo sustentable. Eso es la posibilidad de conservar y preservar estos espacios únicos para las futuras generaciones. Su mayor valor proviene de la posibilidad de desarrollar un proyecto que pueda compatibilizar el desarrollo de la actividad académica y nuestro quehacer misional con el cuidado de la naturaleza, aportar al bienestar de las comunidades y al desarrollo, y transformarse en un punto de encuentro y de interacción entre el hombre y la naturaleza”.

De la misma forma, añade que “esta iniciativa está muy vinculada a la misión, valores y objetivos contenidos en nuestro plan estratégico institucional, y aspira a consolidarse y convertirse en el quinto campus de la Universidad. Desde esa perspectiva, no sólo aspira a generar ciencia de frontera y con impacto, también contribuir a la formación de nuevos profesionales y científicos, continuar vinculándonos con nuestro territorio y que contribuya a posicionarnos como una de las universidades líderes en este ámbito a nivel mundial”.

Proyecto inédito

Campus Naturaleza es un proyecto inédito a nivel nacional, y al respecto su director, Dr. Cristian Echeverría Leal, explica que, dada esa singularidad, fue necesario articular un modelo de gobernanza para incluir a todos los actores relevantes. “Están los órganos consultivos como el Comité Técnico Asesor, que otorga apoyo de expertos en distintos ámbitos del saber universitario. También existe el Consejo Consultivo Mixto, compuesto por 12 actores de diferentes ámbitos del quehacer local, que tiene el objetivo de integrar a la comunidad en forma pionera. De la misma forma, y compuesta por miembros del Directorio de la Corporación (UdeC) y del Consejo Académico, se estableció la Comisión Mixta, en la que recae la toma de decisiones finales”, señala.

El académico enfatiza que, desde antes del lanzamiento, a fines de mayo de 2023, se comenzó a trabajar en distintas facetas, que hoy son soportes fundamentales del proyecto. “El levantamiento de línea base y posterior monitoreo de biodiversidad, permitieron caracterizar las especies nativas existentes en el predio UdeC, así como su distribución, entre otros indicadores. Por otra parte, el programa de vinculación nos ha otorgado la posibilidad de involucrar y comprometer el apoyo de distintos actores locales y dar la posibilidad de visualizar oportunidades de colaboración dentro y fuera de la universidad, abordando diferentes públicos, e informando acerca de las características del proyecto mucho antes del lanzamiento”.

Los ecosistemas nativos, frágiles e irremplazables, contienen especies arbóreas únicas, que son transición entre los bosques de la zona central y sur del país. Por ese motivo, la comunidad es un actor central para permitir su permanencia en el tiempo, según comenta el Dr. Echeverría. “El proyecto necesita de la colaboración de la comunidad y por ello, se estableció un programa de visitas guiadas, que fue muy exitoso el 2023, para que las personas pudieran conocer el relicto principal de bosque nativo costero que existe a pocos minutos de la ciudad, de una forma ordenada y con monitores del proyecto. Así, aseguramos que la comunidad conozca estos espacios, sin alterar el hábitat de las diferentes especies que allí existen”.

Las visitas guiadas contribuyen también al desarrollo de otra línea de acción. “Diferentes investigaciones científicas concluyen que el contacto permanente con el entorno natural trae consigo beneficios para las personas. El proyecto también dispone de una unidad enfocada en salud integral y educación ambiental biocultural, que además, integra a niños y niñas de jardines infantiles próximos a la universidad. Este es el piloto de educación con la naturaleza para la primera infancia, que aborda distintos objetivos como vínculos afectivos con la naturaleza, desarrollo de habilidades físicas, intelectuales, sociales y emocionales, entre otras”, enfatiza el académico.

Asume nueva Subdirectora

A principios de mayo de este año, asumió la subdirección del proyecto la Dra. Andrea Fernández Covarrubias, académica de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía de la Universidad de Concepción, en reemplazo del Dr. Cristóbal Pizarro P., quien articuló el área de vinculación en la primera fase del proyecto, entre otras tareas. “Espero contribuir en el proceso que conlleva el Plan Maestro y en el desafío de visibilizar la interacción con la comunidad, desde una mirada integradora. Asimismo, darle continuidad a los procesos de vinculación con el medio que venía desarrollando el anterior subdirector. En ese sentido, destaco lo importante que ha sido el involucramiento con la comunidad, ya que este espacio se encuentra inserto en un entorno social muy potente y consolidado”.

En perspectiva de los desafíos indica “que entre lo más relevante está la comprensión de la interacción urbana-ecológica. Cómo se establecerán las conexiones de la naturaleza y el entorno construido de cara hacia el futuro, pues la cercanía y proximidad de este espacio natural con la ciudad es potencial para aumentar la relación con sus habitantes y asimismo, poner en valor las interrelaciones básicas y características ambientales de nuestro territorio. Esta oportunidad, es, sin duda, uno de los propósitos relevantes que este proyecto otorgará a la ciudad, la región y el país. Sus alcances están en una dimensión desconocida actualmente, porque no existe un espacio con estas características de naturalidad y proximidad a la ciudad”.

En tanto, el Dr. Cristian Echeverría, destaca una las últimas acciones ejecutadas en diciembre de 2023, que unió el componente de vinculación y conservación de biodiversidad: la primera liberación de dos ejemplares monitos del monte (Dromiciops gliroides) afectados por los incendios del verano de 2023, en los terrenos de Campus Naturaleza, en conjunto con el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre UdeC. “Campus Naturaleza está siendo visto como un lugar que asegurará la continuidad de ciertas especies en el futuro, como un espacio que custodia la biodiversidad local, en donde es posible recibir fauna dañada por factores de origen humano, como incendios o destrucción de hábitats”.

Por otra parte, los preparativos para el establecimiento del primer jardín botánico de la Universidad de Concepción, son acciones que marcarán al proyecto en este 2024, explica el Dr. Echeverría. “La primera fase de la cosecha de plantaciones de eucaliptus, que ya está en marcha, son necesarias para disponer de un área para implementar la primera colección ex situ de especies de Nothofagus amenazados de Chile (jardín botánico). La conservación ex situ, se refiere a la conservación de especies arbóreas amenazadas fuera de su distribución natural y que podrían no permanecer debido a la crisis climática y alteraciones producidas por el ser humano. Por tal motivo, la conservación ex situ, es un sinónimo de salvavidas, que nos permitirá conservar especies originarias de las regiones Metropolitana, O’Higgins y Maule y traerlas a Campus Naturaleza, en una tarea que es compleja desde el punto de vista técnico, pero que despierta todas las esperanzas desde el punto de vista científico y también humano, al estar en línea con los objetivos de la universidad de dejar un legado biocultural para las próximas generaciones”, concluye el académico.

El Legado Biocultural del Proyecto Campus Naturaleza UdeC: Un Año de Logros y Desafíos

En mayo de 2023, la Universidad de Concepción lanzó el ambicioso proyecto Campus Naturaleza UdeC, una iniciativa pionera que busca aplicar soluciones basadas en naturaleza de la mano con la comunidad local y el conocimiento científico. Al culminar el primer año de este proyecto, es oportuno reflexionar sobre los logros, desafíos y perspectivas que enfrenta esta iniciativa.

El contexto chileno presenta un escenario crítico para la conservación de la biodiversidad. La presión urbana, la deforestación y el cambio climático han afectado seriamente nuestros ecosistemas, especialmente los bosques caducifolios del centro-sur de Chile. En este sentido, Campus Naturaleza UdeC surge como una respuesta innovadora y necesaria, abordando de manera integral la conservación in situ y ex situ, la restauración ecológica, la educación biocultural y la salud integral de las personas.

El proyecto ha sido testigo de un panorama complejo en el ámbito de la conservación. Los humedales costeros y los remanentes de bosques caducifolios de Concepción, ecosistemas vitales que albergan una rica biodiversidad, han estado bajo amenaza constante. Nuestra respuesta ha sido la protección   estos ecosistemas para asegurar su persistencia. Paralelamente, hemos dado pasos decisivos en la conservación ex situ, con la implementación de la primera colección viva de árboles Nothofagus amenazados, que se pondrá en marcha este año. Este esfuerzo no solo preserva especies críticas, sino que también actúa como un banco genético vital para futuras restauraciones.

Un pilar central de nuestro trabajo ha sido la vinculación con las comunidades locales. Desde el inicio, hemos entendido que la conservación efectiva y de largo plazo solo es posible mediante una colaboración estrecha con aquellos que habitan y dependen de estos ecosistemas. A través de la ciencia ciudadana y programas de educación biocultural, hemos involucrado a las comunidades en cada etapa del proceso, fortaleciendo su conexión y compromiso con la naturaleza. Esta colaboración ha generado un sentido de pertenencia y responsabilidad compartida, crucial para el éxito a largo plazo del proyecto. Esta conexión con la comunidad no solo fortalece el proyecto, sino que también garantiza su sostenibilidad a largo plazo.

El éxito del Campus Naturaleza UdeC también puede atribuirse a su modelo de gobernanza inclusivo y transparente. Este modelo ha permitido una toma de decisiones participativa y efectiva, asegurando que las voces de todas las partes interesadas sean escuchadas y consideradas. Además, el respaldo institucional de la Universidad de Concepción ha sido un factor determinante. Nuestra Casa de Estudios no solo ha proporcionado los recursos necesarios, sino que también ha ofrecido un apoyo continuo y un compromiso firme con los objetivos del proyecto.

Este primer año ha sentado las bases para un legado biocultural de largo aliento. A medida que avanzamos, seguiremos enfrentando desafíos, pero lo haremos con la convicción de que nuestras acciones están construyendo un desarrollo sustentable para las generaciones actuales y venideras. La conservación de la biodiversidad es una responsabilidad compartida, y en la Universidad de Concepción, estamos orgullosos de liderar este esfuerzo crucial.

Campus Naturaleza UdeC no es solo un proyecto de conservación; es una iniciativa que une a las comunidades, refuerza el compromiso institucional y establece un modelo sin precedente para la conservación y restauración de nuestro patrimonio natural.

Dr. Cristian Echeverría Leal

Director Proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción

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